08 Mar

Día de la Mujer: Una Guatemala 50-50 en trabajo, oportunidades y derechos, ¿es posible?

Por Victoria Orellana

Infografía-Dia de la mujer8 de marzo. 
En la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, nos unimos al lema de la Organización de las Naciones Unidas –ONU- para este año:  “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”, lo cual significa llevar la igualdad de género al mercado laboral. 

Lo anterior, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que persigue la igualdad entre los géneros y empoderar a todas mujeres y niñas (Objetivo 5); así como promover el crecimiento económico sostenido y el trabajo decente para todos y todas (Objetivo 8).

Analicemos los avances de la situación laboral por género, a nivel global.

Según datos de la organización mundial del trabajo –OIT-, la disparidad de género en el empleo ha disminuido sólo 0,6 puntos porcentuales desde 1995, con una relación empleo-población en 2015 de 46 por ciento para las mujeres y casi 72 por ciento para los hombres(Fuente). Además, las mujeres integradas al sector formal trabajan, en promedio, más horas que los hombres.  Por ejemplo, en las economías en desarrollo, las mujeres empleadas dedican 9 horas y 20 minutos al trabajo remunerado y no remunerado, mientras que los hombres dedican 8 horas y 7 minutos. 

En Guatemala, la perspectiva es similar o más desalentadora.  Aunque en la última década ha aumentado la integración de la mujer a diferentes sectores productivos, la mayor parte lo ha hecho al sector informal y, con ello, sus derechos laborales y salariales no pueden alcanzar algún tipo de igualdad con respecto a los varones.

Según datos de la Encuesta Nacional de Empleo –ENEI- 2016, la participación de la mujer en el sector laboral, a nivel nacional, es de 41.4% (menos de la mitad de la del hombre -83.6%-).   Se advierte una diferencia más marcada en la población rural (87.6% en hombres, frente a solo 32.7% en mujeres).

A lo anterior, debemos sumar que el 69.8% de la población trabajadora pertenece al sector informal.  Esto significa carecer de un contrato formal de trabajo (68.4%); falta de acceso al seguro social (77.1%); no tener prestaciones laborales (65.8%) o laborar sin goce al derecho a tener vacaciones (31.4%).

En cuanto a las tasas de desempleo por género, la de las mujeres (4.1%) dobla a la de los hombres (2.6%).

El relación al nivel de ingresos, hay una definidísima desventaja en el sector independiente, ya que el promedio de ingresos de las mujeres es de Q.1,666 frente al de los hombres, Q 3,133.  La diferencia es menos marcada en el sector asalariado (Q. 2,069 mujeres y Q. 2,404 hombres).

En nuestro país, pese a que las cifras de desempleo no son tan altas como en otros lugares del mundo, el que los guatemaltecos sean empleados por el sector informal no beneficia a las familias y sus integrantes. En su mayoría, los ingresos son menores al salario mínimo, e insuficientes para cubrir las necesidades básicas indispensables. Esta es una de las causas por las que más de la mitad de la población vive en pobreza (59%).

La pobreza y el poco acceso a los recursos, hace que muchas niñas, adolescentes y mujeres deseen emigrar en la búsqueda de trabajo.  Esto las hace blanco de las redes de tratantes o de aceptar trabajos en condiciones pésimas en donde se vulneran sus derechos.

Trabajadoras, víctimas de los tratantes

Uno de los sectores que recluta a muchas de estas niñas y mujeres es el de los servicios domésticos. Se reclutan para trabajar, la mayoría de las veces, en condiciones paupérrimas.  Mayormente, las chicas y adultas contratadas no gozan de condiciones laborales adecuadas: sufren malos tratos; laboran jornadas extensas; devengan salarios por debajo del mínimo y no tienen seguro social.  Se estima que en Guatemala, al menos, 250,000 mujeres laboran en los quehaceres domésticos, con horarios de 16 horas diarias, 26 días al mes y devengando un salario de Q. 1,000 o menos(fuente).  Además, se aclara que en su gran mayoría son mujeres indígenas, lo que lo ubica como un sector empleador discriminatorio.

Otro de los sectores que aprovechan el empobrecimiento de las niñas y mujeres, es el negocio de las tortillas.  Las niñas y adolescentes tortilleras que cotidianamente vemos, trabajan en horarios de 5 de la mañana a 10 u 11 de la noche, sin prestaciones y, a veces, sin goce de salarios.

Se han detectado casos de tratantes que hacen emigrar a estas chicas con falsas promesas, obligándolas a trabajar casi esclavizadas.  Lo triste de esto es que las niñas asumen estos contextos como naturales; ya que se mantiene el prejuicio que las labores domésticas son propias de la mujer.

Otro de los riesgos, es el de ser víctimas de explotación sexual comercial (generalmente, prostitución). Los tratantes aprovechan la necesidad de las niñas, adolescentes y mujeres para hacerlas víctimas de este delito.

La búsqueda de la igualdad

En conclusión, son muchas las repercusiones que acarrean todas las causas antes mencionadas y que provocan que las mujeres padezcan condiciones de pobreza. La falta de acceso a los recursos y la ausencia de leyes labores sólidas son los principales obstáculos en la búsqueda por la igualdad de los derechos de la mujeres y el acceso a un trabajo digno.

Por ello, es trascendental promover el cambio de los patrones culturales que fomentan el machismo y la misoginia, así como la voluntad política para fomentar la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres.  También, es necesario el reforzamiento de las leyes como uno de los factores determinantes en esta batalla por la dignificación de la mujer.

Además, son de vital importancia: la erradicación de la discriminación por género y etnia; promover la participación efectiva de la mujer en los espacios de toma de decisión y el combate a la violencia.

Nuestros pueblos, nuestras tradiciones, nuestros gobernantes, TODOS debemos entender el papel relevante de la mujer en nuestro desarrollo como sociedad y, luego, asumir nuestro papel como corresponsables para que en el 2030 Guatemala sea un país 50-50 en trabajo, oportunidades y derechos.

¡Feliz día de la mujer!