01 Dec

#25N: Seguir combatiendo la violencia contra la mujer para un día celebrar este día.

Por Victoria Orellana
En 1994, la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de la eliminación de la violencia contra la mujer y, en 1999, a petición de la República Dominicana, se estableció el 25 de noviembre como el día que conmemora esta lucha. 

infografia

17 años han transcurrido ya y, aunque año con año surgen esfuerzos para combatir este flagelo, poco se ha avanzado y los números y estadísticas siguen visibilizando la falta de
equidad de género y cómo ésta impide a miles de niñas, adolescentes y mujeres, de Guatemala y el mundo, vivir en pleno goce de sus derechos.

Como en muchas otras problemáticas sociales, nuestro país lidera la lista de naciones en la región con un alto índice de violencia hacia la mujer.  Podríamos afirmar que es producto de la violencia generalizada que azota los países del triángulo norte centroamericano, pero no.

Guatemala está marcado por patrones culturales conservadores que no permiten transcender de un sistema patriarcal, violento y excluyente, hacia una sociedad con equidad en el que todas y todos vivamos con respeto y dignidad.  Estos patrones agudizan esta epidemia social.

La violencia se manifiesta de muchas formas.  Desde la desigualdad en el acceso a la educación que las niñas y adolescentes sufren en todo el territorio nacional; pasando por los índices de explotación sexual comercial; hasta llegar a las alarmantes cifras de femicidios que se registran anualmente.

Inventario nacional de violencias

En 2013 (19 años después de la Declaración de la eliminación contra la violencia hacia la mujer), el Ministerio Público reportó más 51,000 denuncias por diferentes tipos de agresiones contra la mujer.

También, el INACIF, da cuenta de cómo las muertes violentas de mujeres incrementan año con año. En 2012, practicaron 708 necropsias; en 2015, 766 y en el 2016, 222 -hasta el mes de abril-.  Estas cifras se remiten solamente a las tipificadas como delito de femicidio, lo cual significa que el número de decesos violentos es mayor al registrado en las necropsias.

Los embarazos en niñas de 10 a 14 años, producto de violencia e incesto (delitos tipificados en la legislación nacional), fueron en aumento este año en comparación con el 2015. El año pasado, se registraron 947 casos.  En tanto que, sólo en el primer trimestre del 2016, se llevaban registrados 687 (Datos OSAR).

Además, se estima que 8 de cada 10 mujeres sufrieron algún tipo de violencia (física, psicológica o sexual por parte de sus parejas).

Insumemos a estos números, que la debilitada institucionalidad de nuestro país hace que las violencias hacia la mujer sean más difíciles de eliminar.  Por ejemplo, de las más de 50,000 denuncias recibidas por el MP en 2013, sólo 1330 terminaron en sentencia en el Organismo Judicial.

 ¿Desfallecer o continuar luchando? 

Ante estos esquemas sociales, tan secretamente inmersos en nuestra sociedad, es difícil vislumbrar una Guatemala diferente.  A pesar de ello, es posible.

La adhesión de Guatemala a los tratados internacionales (que luego se traducen en legislación nacional); la creación de fiscalías especializadas en la atención a agresiones contra las niñas, adolescentes y mujeres; la sensibilización de los funcionarios públicos que dan seguimiento a las denuncias y juicios; así como campañas de prevención que permitan el cambio de los modelos culturales que promueven el crimen, la desigualdad y la exclusión de género; pueden ser las herramientas más eficaces para combatir y ganar en esta lucha milenaria.

Es necesario pues, que quienes estamos sensibilizados, sensibilicemos.  Quienes sabemos de violencia, denunciemos.  Si somos educadores, promovamos una cultura de no violencia.  Si somos ciudadanos, que nos informemos y que exijamos más legislación y fortalecimiento a la institucionalidad.

Sólo así podremos ganar en esta lucha.  Sólo así podremos celebrar la erradicación de las violencias en los 25 de noviembre venideros y no sólo inventariar las denuncias y crímenes cómo lo hicimos en estas líneas.