29 Nov

Trata de personas

La trata de personas es un delito, tipificado en el marco legislativo nacional e internacional, que consiste en reclutar, trasladar, transportar, acoger y retener personas en contra de su voluntad; con el fin de explotarlas.

La trata de personas tiene diferentes propósitos.  A estos propósitos se las llama: fines de explotación y esclavitud; siendo los más comunes, la explotación sexual comercial y los explotación laboral.  Además, se puede mencionar los servidumbrematrimonios forzados, la mendicidad, el tráfico de órganos, utilización de niños, niñas y adolescentes en pornografía y el reclutamiento para el crimen organizado; entre otros.

Generalmente, el delito de trata se da gracias a estructuras criminales, bien organizadas, que, a través de engaños, secuestro, amenazas, abuso de poder y coerción, atraen y someten a sus redes delictivas, a millones de personas cada año (Según UNODC, en el año 2005 se reportaron más de 2.5 millones de víctimas de trata).

La gran mayoría de estas víctimas, son mujeres y niñas.  El Informe Mundial de Trata de personas 2012, de UNODC, éstas representaron el 76% del total de víctimas.  Los niños sumaron otro 10%, con lo cual el porcentaje total de estos 3 grupos llega casi al 90%.

La trata de personas afecta a casi todos los países.  Siendo unos, lugar de tránsito, otros de origen del delito y otros, países destino.  Norteamérica, Medio Oriente y Europa Occidental son las regiones de países destino que acogen a las víctimas de trata; en tanto que, Sudamérica, África Sub-sahariana y Europa del este son los lugares de donde más víctimas provienen.  Centroamérica, el Sur de Asia y África Sahariana son, principalmente, regiones de tránsito.

Los actores involucrados. En este fenómeno social, tan pernicioso para nuestras sociedades, se ven involucrados diferentes actores.  Los que se vislumbran a simple vista:  las víctimas y los tratantes (redes delictivas).  Además, recientemente se incorporó la figura del cliente.

Se define a la víctima, como aquel ser humano que es privado de sus libertades, a través del abuso de poder, la coerción o amenazas, y que es utilizado con cualquier fin de explotación.  La víctima, usualmente, sufre las consecuencias de este delito: quebrantos de salud, infecciones de transmisión sexual, adicción a las drogas, traumas psicológicos y emocionales, etc.

El tratante es toda aquella persona que participa en alguna de las funciones delictivas, típicas de la redes de trata.  Esto incluye, según el Protocolo de Palermo, la captación, el traslado, transporte, acogida y retención de personas para cualquier tipo de explotación. Los tratantes, usualmente, pertenecen a redes criminales de trata.

En cuanto, al cliente, podemos decir que es el eslabón principal: sin clientes, no hay trata de personas.

La trata de personas, es una forma de esclavitud moderna y la lucha en contra de ésta se ha visto reforzada por diferentes instrumentos internacionales (Marco jurídico).  Uno de los primeros esfuerzos se dieron en la primera parte del siglo 20, en 1926, con la Convención sobre la Esclavitud de la Organización de las Naciones Unidas.  Pero no fue hasta 1949 que se empezó a tipificar la trata de personas con la “Convención para la supresión de la trata de personas y la explotación de la prostitución ajena”.   La batalla jurídica, a nivel mundial, se vio con más fuerza a partir del año 2000,  cuando la ONU acordó estos 3 documentos:  “Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional” y sus 2 protocolos, Palermo y Contra el tráfico Ilícito de migrantes.

A la fecha, más de 158 países se han adherido y modificado/legislado en contra del delito de trata de personas.  Guatemala está entre ellos y, desde 2009, ha modificado el Código Penal y creó la Ley contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de personas.